domingo, 19 de marzo de 2017

¿Son más sociables las mujeres?

La idea de que las mujeres son más sociables que los hombres tiene una larga historia y está bastante extendida. A las mujeres se las considera expertas en las relaciones: muestran sus sentimientos y entienden los de los demás mejor que los hombres. Teorías como la de Baron-Cohen sobre el autismo como una forma extrema de cerebro masculino inciden también en que las mujeres son más empáticas e interesadas en las personas y los hombres más sistematizadores e interesados en las cosas. Esta idea se articuló muy bien en una revisión importante de Susan Cross y Laura Madsen en 1997. Sin embargo, Roy Baumeister tiene otra visión de este asunto que es la que voy a exponer en esta entrada. 

Roy Baumeister y Mark Leary son los autores de un artículo mítico publicado en 1995 sobre la necesidad de pertenencia del ser humano. Tanto los hombres como las mujeres necesitan de otra gente, no somos animales solitarios, somos animales sociales. La mayoría de los aumentos en sentimiento de pertenencia nos originan sentimientos positivos y la disminución de pertenencia sentimientos negativos. Toda nuestra psicología está diseñada para conectar con los demás. Así que parece haber una contradicción entre el artículo de Cross y Madsen y el de Baumeister y Leary porque la necesidad de pertenencia no está limitada a las mujeres, también la tienen los hombres.

La posición de Baumeister es que se puede decir que las mujeres son más sociales que los hombres si definimos “social” en términos de relaciones uno a uno (diádicas), de relaciones íntimas. Pero si nos fijamos en grupos grandes entonces los hombres son más sociales que las mujeres. Según Baumeister hay que distinguir dos esferas de interacción social  y dos maneras diferentes de ser social. Las mujeres destacarían en la esfera de las relaciones personales cercanas y los hombres en una esfera más amplia en la que hay relaciones con más gente. 

Por ejemplo, hay estudios de laboratorio y datos empíricos que sugieren que a la hora de ayudar a extraños los hombres ayudan más que las mujeres pero desde luego es evidente que a la hora de cuidar a enfermos, familiares y sacrificar la propia carrera por cuidar a otra persona las mujeres lo hacen mucho más que los hombres. Hay también estudios en patios de colegio donde se ve que las niñas se emparejan y se mantienen juntas mucho tiempo mientras los chicos interaccionan más con diferentes compañeros o juegan en grupos más grandes. También se ha observado que una pareja de amigas rechaza más a una tercera chica en sus juegos de lo que los chicos rechazan a un tercer chico. La explicación sería que las chicas desean más las relaciones uno a uno y una tercera persona les estropea la relación  mientras que como los chicos estarían más orientados hacia grupos más grandes un tercer chico no les estropea el juego.

Según Baumeister habría, por tanto, dos formas diferentes de ser social que se corresponden con dos tipos diferentes de relaciones y los sexos difieren en el tipo de relación en el que se especializan. Y esto sería interesante para entender cómo difieren hombres y mujeres porque se producirían unos “compromisos” entre “ser bueno” en las relaciones íntimas frente a “ser bueno” en las relaciones de grupos más grandes. ¿Por qué? Porque las mismas características que hacen a alguien bueno en las relaciones íntimas le pueden resultar perjudiciales en las relaciones de grupos más amplios. Por ejemplo, compartir los sentimientos. Las mujeres muestran sus sentimientos más que los hombres, los hombres son más reservados o incluso niegan lo que sienten. Ser altamente expresivo es bueno para las relaciones íntimas. Dos personas que comparten sus sentimientos se entienden mejor, se pueden querer mejor y dar al otro lo que necesita y detectan antes los problemas y lo que le alegra o pone triste a la otra persona. Pero en grupos más grandes mostrar tus sentimientos te puede hacer vulnerable a los rivales, por ejemplo en transacciones comerciales mostrar tus sentimientos debilita tu posición a la hora de negociar. Si le muestras al vendedor de un coche que te encanta y que te lo tienes que comprar sí o sí, está claro que se puede aprovechar y te va a salir más caro. Lo mismo pasa a la hora de llorar o de mostrar miedo u otras emociones.

Este esquema nos ayudaría a entender otras diferencias entre hombres y mujeres como las que se dan en la dicotomía igualdad/equidad. Igualdad significa tratar a todo el mundo igual (obviamente) y equidad recompensar a cada persona en proporción a lo que ha contribuido. Imagina que ves un anuncio que ofrece 400€ por pintar un garaje y quedas con tres personas para pintarlo y repartiros el dinero. Quedáis en empezar un domingo a las 9 de la mañana y trabajar hasta acabarlo. Así que tú llegas a las 8:45 preparas todo pero dos de los otros llegan a las 9:30 y el tercero a las 11:30. Este último pinta un poco pero se va a hablar por el móvil y a tomara café y desaparece durante una hora. A las 5 de la tarde dos se van y te quedas con otro hasta acabar la faena…¿Habría que dividido el dinero igualitariamente y dar 100€ a cada uno?

En este tipo de problemas el resultado que se encuentra en los estudios es que hombres y mujeres reaccionan de forma diferente. Las mujeres tienden a dividir el dinero igualitariamente (lo mismo para todos) y los hombres equitativamente (dar más dinero al que ha trabajado más duro). ¿Qué es mejor? Las relaciones íntimas suelen funcionar mejor con la igualdad. Es difícil registrar lo que hace cada uno y comparar cosas como limpiar el jardín con preparar la comida…Pero en grupos más grandes funciona mejora la equidad. Si en ejemplo anterior todo el mundo se llevara 100€ está claro que no quedarías más con esa cuadrilla para hacer ningún trabajo.

Otra distinción que se encuentra en estudios es la de agencia/comunión. Comunión está claro eu es la unión con los demás, preocuparse de los demás, etc. y agencia se refiere a alguien que actúa, con iniciativa, autónomo, que se encarga de que se hagan las cosas. Lo que se suele encontrar de forma bastante consistente es que las mujeres son más comunales y los hombres más “agénticos”. De nuevo, estas características  parece que se adaptan bien a las diferentes esferas de las que venimos hablando. En las relaciones íntimas es seguro asumir que los demás se preocupan de ti y tiene sentido compartir y demás. Pero en grandes grupos no puedes asumir que importas a los demás y que te van a cuidar. Nadie es imprescindible en un grupo, los equipos de fútbol, empresas, ejércitos y demás siguen adelante  falte quien falte. Por ello es importante ser agéntico y preocuparte de tus propios intereses.

En esta misma línea se han detectado diferencias entre los sexos en el auto-concepto. Los hombres suelen enfatizar los rasgos que les hacen diferentes y se presentan a sí mismos como unidades diferentes y separadas del grupo. Esto ha hecho pensar que los hombres son menos sociales. Pero no es necesariamente así. En los grupos de hombres se da una división del trabajo, cada uno juega un rol diferente y para integrarse el hombre tiene que destacar sus diferencias. Pero el hombre enfatiza sus diferencias precisamente para integrarse. Imaginemos una banda de música. No tiene sentido que todos toquen el mismo instrumento, eso nos una orquesta. Si un hombre quiere ser admitido tiene que tocar un instrumento que no toque nadie más. Así que ser diferente de los demás no es igual a separarse de los demás. Para los hombres ser diferentes sería una manera de pertenecer, de cementar su lugar en el grupo.

Se suele encontrar también que las mujeres son valoradas como más agradables que los hombres, tanto por los hombres como por las mujeres. Esto que estamos hablando podría ser una explicación. Si eres el único que toca el bajo o el trombón en la banda es muy probable que cuenten contigo aunque no seas nada agradable. Puestos a elegir entre alguien agradable pero que no tenga ni idea de música y alguien que sepa tocar aunque sea un desagradable, normalmente se escogerá al mejor músico. Resumiendo, para el tipo de relaciones que forjan los hombres es más importante ser competente que ser agradable. Es especialmente importante ser capaz en algo relativamente raro y valioso. Y esto requiere agencia.

En definitiva, hay que tener cuidado con clasificaciones muy rígidas pero tal vez este enfoque de Baumeister puede ayudar a entender que muchas de las diferencias entre hombres y mujeres en personalidad o  de otro tipo pueden ser resultado de determinados compromisos: diferentes tipos de relaciones requieren diferentes tipos de características. Hay más de una manera de ser social.

@pitiklinov

Referencias:

Cross SE y Madson L.(1997) Models of the self: self- construals and gender. Psychological Bulletin 122, 5-37

Baumeister & Leary (1995) The need to belong: desire for interpersonal attachment as a fundamental human motivation. Psychological Bulletin 117, 497-529

Baumeister R y Sommer KL (1997) What do men want? Gender differences and two spheres of belongingness: commit on Cross and Manson(1997) Psychological Bulletin 122, 38-44

Roy Baumeister Is there anything good about men? How cultures flourish by exploiting men. Oxford University Presss 2010








sábado, 11 de marzo de 2017

Los 161 motivos de la conducta humana

En esta entrada voy a comentar un artículo reciente donde los autores intentan crear una taxonomía de las motivaciones humanas. Aunque se han propuesto diferentes listas de motivos para la conducta humana, no existe en Psicología una estructura con base empírica de los motivos humanos y ese es precisamente el empeño de estos autores que ya han publicado antes sobre esta materia. Entender la estructura de los motivos humanos sería básico para comprender la motivación, qué objetivos tiene la gente, cómo se organizan jerárquicamente, qué ocurre cuando entran en conflicto, cómo predicen unos fines la activación de otros fines parecidos, etc.

Los autores toman como referencia el modelo de los Cinco Grandes (Big Five) de personalidad, que, aunque tenga sus críticas, se considera un logro en el campo de la personalidad ya que provee a los investigadores de un marco de referencia común para organizar su estudio. Los autores creen que hacer algo parecido con la motivación humano sería muy importante para el estudio de la conducta humana en general.

Ya existen listas de motivos humanos pero no hay mucho consenso sobre ellas. A lo largo de los años ha habido muchas sugerencias. Ya en los años 30 del siglo pasado McDougall presentó una lista de 13 instintos y Murray una de 44 variables de personalidad como fuerzas que determinan la conducta. Luego vino Maslow con la jerarquía de cinco  clases de necesidades humanas que todos conocemos (y que ha sido ampliada últimamente a 7 al incluir el wifi y la batería :)). Wicker realizó una lista de 54 motivos, Schwarts hizo una de 19. Grouzet daba 57 motivos diferentes agrupados en 11 categorías. Bugenthal defendía cinco grupos de motivos humanos, Kenrick ocho y Ozer proponía ocho grandes grupos de motivaciones. 

Talevich y cols. lo que hacen en su artículo es un enfoque empírico, es decir, no parten de una teoría previa porque una teoría limita lo que buscas y por tanto limita lo que encuentras. También es un enfoque multi-nivel, partiendo de motivos concretos se va ascendiendo a motivos más abstractos de manera que podemos “hacer zoom” para medir las motivaciones humanas a un nivel más específico o más general. También corrigen algo que hicieron mal en un artículo previo publicado hace 10 años y es que  tienen en cuenta también las cosas que las personas están motivadas a evitar, como el rechazo o la ansiedad. Parece que muchos estudios de psicología humana coinciden en que hay dos sistemas motivacionales: uno de Acercamiento o de Aproximación que es buscar los estímulos que nos recompensan y otro sistema de Evitación que nos guía para evitar los estímulos aversivos. Una buena taxonomía debe cubrir ambos.

El caso es que los autores reclutan on-line (en varios lugares pero uno de ellos la inevitable Amazon Mechanical Turk) una muestra de 489 individuos a los que les piden tanto la lista de motivaciones como una agrupación por similitud. Y lo que les sale es una lista de 161 motivos para la conducta humana que tienes en el artículo (procrastinar es uno de ellos). Estos 161 motivos se van agrupando en niveles cada vez más abstractos en 5 niveles: 

  • Nivel V (el más concreto): 44 grupos de motivos 
  • Nivel W: 24 racimos de motivos
  • Nivel X: 14 grupos
  • Nivel Y: 9 
  • Nivel Z (el más abstracto) que resume todos los motivos anterior en sólo 3: sentido, comunión y agencia.
(tenéis la gráfica con los diferentes niveles al final de la entrada).

La importancia de una vida con sentido ha sido una constante en todas las religiones, filosofías y en muchas disciplinas científicas. Platón hablaba del conocimiento y Aristóteles de la eudaimonia en el sentido de “florecimiento humano” y psicólogos como Martin Seligman también inciden en eso mismo. Por otro lado, también hay mucha literatura que diferencia entre agencia y comunidad. Agencia se refiere a los logros individualistas: la competencia, autonomía y auto eficacia, mientras que la comunidad tiene que ver con la necesidad de pertenencia del ser humano, nuestra naturaleza social, las interacciones y el cuidado de los demás. En todos estos aspectos ha habido también un amplio consenso. 

En el fondo, que los hallazgos de este artículo sean compatibles con las filosofías y religiones de distintos tiempos y lugares lo que nos indica es que los procesos psicológicos compartidos por todos los seres humanos son básicamente los mismos. En última instancia los seres humanos tienen que realizar una serie de tareas para sobrevivir y reproducirse y para realizar esas tareas han evolucionado unos sistemas motivacionales. Hay que buscar comida, hay que formar grupos para defender el territorio, hay que buscar pareja, hay que colaborar, intercambiar y organizarse para funcionar en grupo, hay que conseguir y defender un estatus, etc. 

Los autores no creen que esta lista de motivos sea definitiva y dan por supuesto que se incorporarán algunos nuevos a la lista. Pero sí creen que una taxonomía de los motivos humanos puede ayudar incluso a predecir conductas como si alguien cambiará de trabajo o no, su decisiones en el campo de la salud o incluso si tomará una medicación psicotropa o no. También sería muy interesante relacionar estos motivos humanos con la personalidad: hasta qué punto las motivaciones varían según los diferentes tipos de personalidad. 

Esto por lo que se refiere a las motivaciones humanas pero sería también interesante  realizar un catálogo de las actuaciones humanas, las conductas que definen a nuestra especie, muchas compartidas por otras, reflejando una historia evolutiva. Otras conductas, más propias de los humanos, podrán caracterizarse como específicas, pero en todo caso serán limitadas, configurando módulos o arquetipos. Detrás de la acción humana y en cada paso de nuestra historia y nuestra cultura subyace un conjunto limitado de motivaciones, de formas de procesar la interacción con el mundo y con la sociedad, y de actuaciones. Todo ello configura nuestra esencia, la naturaleza humana.


@pitiklinov

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sábado, 4 de marzo de 2017

La Psicología de no querer saber

Gerd Gigerenzer
Según la mitología griega, Apolo concedió a Casandra el poder de prever el futuro. Pero al fallar su intento de seducirla la condenó a la maldición de que sus profecías no fueran creídas por nadie. Casandra vio venir la guerra de Troya, la muerte de su padre, la hora de su propia muerte y el nombre de su asesino. Ver cómo se aproximaban estos futuros horrores  era una fuente de dolor insufrible y lamentaba su terrible conocimiento solitario.

Gran parte de nuestra psicología y filosofía se basa en atribuir un valor positivo al conocimiento y a predecir el futuro: Aristóteles dice en la Metafísica: “Todos los hombres desean por naturaleza saber”. La ignorancia, por tanto, se presenta como un estado indeseable de la mente y se supone que nadie quiere continuar en la ignorancia de forma voluntaria. 

Aunque todo esto es cierto, también lo es que a veces la gente no quiere saber y que no querer saber forma parte también de nuestra psicología. Por ejemplo, 10% de los adultos canadienses con historia familiar de enfermedad de Huntington prefieren no realizar el test para saber si van a desarrollar la enfermedad. 20% de los adultos de Malawi en riesgo de desarrollar enfermedad por el VIH prefieren no conocer los resultados. Este fenómeno es el que han estudiado Gerd Gigerenzer y Rocío García-Retamero, de la Universidad de Granada, en un artículo reciente. 

Estos autores definen la ignorancia deliberada como la decisión voluntaria de no conocer y puede resultar de la inacción -no buscar una información existente-, o de la acción -rechazar una información que se les ofrece. Los motivos para una ignorancia deliberada serían cuatro:

  • El primer motivo sería evitar malas noticias, especialmente cuando uno no tiene manera de prevenirlas. Por ejemplo, cuando secuenciaron el genoma de James Watson, éste estipuló que su genotipo ApoE 4, que se asocia a riesgo de enfermedad de Alzheimer, no se publicara y que se le ocultara también a él mismo.
  • El segundo motivo es mantener las emociones positivas y la sorpresa y el suspense acerca de eventos o sucesos importantes. Sería el caso de los padres que no quieren conocer el sexo de su bebé.
  • un tercer motivo sería por razones estratégicas. Hay quien dice que es lo que hicieron muchos banqueros y políticos en la crisis del 2008 entre otras cosas para evitar responsabilidades legales y condenas.
  • Una última razón sería para promover la igualdad y la justicia. A la justicia se la suele representar ciega y a los jurados se les suele mantener ignorantes de otros delitos que haya cometido previamente el acusado para no interferir a la hora de juzgar el delito actual. De todos modos, Gerd y Rocío sólo se van a ocupar de las dos primeras razones de ignorancia deliberada.

En su artículo, Gerd y Rocío proponen la hipótesis de que la ignorancia deliberada se debe al arrepentimiento anticipado. El arrepentimiento es una emoción negativa que la gente experimenta después de escoger la opción A y descubrir luego que la opción B era mucho mejor. El arrepentimiento anticipado es una emoción que ocurre antes de que se realice la elección. La anticipación de que uno podría lamentar haber elegido puede influenciar la elección. Proponen también la hipótesis de que la gente que tiene aversión al riesgo es más probable que opte por la ignorancia deliberada.
Rocio García-Retamero

Así que los autores realizan dos estudios, uno en Alemania y otro en España. En el estudio alemán en entrevistas cara a cara con los participantes les hacen cinco preguntas sobre sucesos negativos y cinco sobre sucesos positivos. Os pongo las preguntas sobre sucesos negativos y los resultados :

1- ¿Querrías saber hoy cuando va a morir tu pareja? No: 89,5%. Si: 4%. Inseguro: 6,5%

2- ¿Querrías saber de qué causa? No: 90,4%. Si: 4,5%. Inseguro: 5%
3- ¿Querrías saber hoy cuándo vas a morir? No: 87,7%. Si: 4,2%. Inseguro: 8,2%

4- ¿Querrías saber de qué causa vas a morir? No: 87,3%. Si 6,3%. Inseguro 6,4%

5- Acabas de casarte,¿Querrías saber ahora si tu matrimonio va a acabar en divorcio o no? No: 86,5%. Si: 13,5%

Con respecto a sucesos positivos (mantener el suspense y la sorpresa) las preguntas/respuestas son:

1- ¿Querrías saber si hay vida después de la muerte? No: 56,9%. Si: 43,1%

2- ¿Querrías saber el sexo de tu hijo antes de nacer? No: 48,6%. Si 51,4%

3- ¿Querrías saber ya el regalo de Navidad? No 59,6%. Si: 6,8%. Inseguro: 33,5%

4- Te pones a ver un partido de fútbol en diferido porque no lo pudiste ver en directo ¿querrías que un amigo te dijera el resultado? No: 76,9%. Si: 23,1%

5- Te has comprado un zafiro azul en un país exótico por mucho dinero. ¿Quieres que te lo examinen y te digan si es un zafiro auténtico o no? No: 48,6%. Si: 51,4%

Los resultados muestran que la ignorancia deliberada de sucesos positivos es alta (56,4% de media) pero es más baja que la de sucesos negativos (88,3%). También observaron los autores que el porcentajes de gente que siempre y de forma consistente quería saber es muy bajo, el 1,1%. Es decir, sólo el 1,1% de los sujetos dijo siempre que sí a querer saber mientras que un 98,9% dijo que no a alguna de las preguntas.

Para no extendernos, en el estudio español se repiten estos porcentajes de forma aproximada, sólo el 0,6 de los sujetos quiere siempre saber, y también se realizan otras preguntas que llevan a apoyar la hipótesis de los autores de que las personas con aversión al riesgo no quieren saber (en concreto gente que había comprado un seguro no obligatorio eran más tendentes a la ignorancia deliberada). Un hallazgo contraintuitivo del estudio es que cuanto mayor es la gente y por tanto más cerca está del evento en cuestión, menos quiere saber. Es decir, la gente más mayor es menos probable que quiera saber la hora y la causa de su muerte. Lo mismo ocurre con el divorcio, el deseo de ignorancia va aumentando con los años de matrimonio y la edad. 

En definitiva, aunque querer saber es algo natural en la naturaleza humana a veces es más divertido no saber y mantener el suspense y la emoción. Declinar los poderes de Casandra es también algo natural en los seres humanos. No tener el poder de ver el futuro ahorra sufrimientos y evita el arrepentimiento por decisiones equivocadas. También mantiene la alegría y el placer de los sucesos cuando llegan. El problema es que cada vez la ciencia y la tecnología, con pruebas genéticas y de otro tipo que comentábamos al principio, nos están otorgando los poderes de Casandra y nos van a colocar en su misma y desagradable situación. ¿Vamos a querer saber los seres humanos todo lo que dentro de poco va a estar en nuestras manos conocer?

@pitiklinov

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domingo, 26 de febrero de 2017

Activismo político y ciencia

Esta entrada es un comentario del libro Galileo´s Middle Finger, de Alice Dreger que trata del choque entre los activistas políticos y los científicos, choque que puede verse también como un conflicto entre dos valores: la verdad y la justicia. Alice Dreger (tiene cuenta en Twitter: @AliceDreger) está especialmente posicionada para escribir este libro porque ha estado en los dos bandos, ha sido activista por los derechos de las personas nacidas con genitales ambiguos (interesexuales) y por otro lado es historiadora de la ciencia.

La primera parte del libro está dedicada precisamente a los diez años que invirtió luchando por defender los derechos de las personas intersexuales. En esos años trabajó codo con codo con Bo Laurent la fundadora de la Interesex Society of North America(ISNA). Lo que Alice y Bo defendían es que no se realizaran intervenciones quirúrgicas en estas personas simplemente por resolver la ambigüedad sexual y encajarlos en uno de los dos sexos, sino que se les educara en el sexo que aparentan, sin operar, y que luego de mayor la persona elija lo que quiere hacer con sus genitales. Esto siempre que no existan problemas de salud que justifiquen la intervención. Hay que señalar que no enfocaron el problema como un tema de identidad sino de derechos de la persona. Y el resultado fue que consiguieron buena parte de lo que reivindicaban. Tras hablar con médicos, cirujanos, pediatras, etc. consiguieron que cambiaran las actitudes y las guías de actuación en estos casos.

En la parte central del libro analiza varios casos en los que activistas políticos han atacado a científicos por decir cosas que a los activistas no les parecían bien ya que, según su interpretación, podían perjudicar los intereses que estos grupos defendían. Todos ellos son casos de izquierdistas contra científicos, tema del que  ya hablamos en esta entrada sobre la izquierda y la ciencia. Sólo estoy constatando una realidad, que algunos de los peores ataques contra científicos han venido desde la izquierda, como reflejan también en este artículo. Vamos a ver un pequeño resumen de cada caso.

El primer ejemplo que analiza Dreger es el caso de Michael Bailey y los activistas transgénero. Bailey, psicólogo especializado en temas sexuales, publicó un libro, The Man Who Would Be Queen: The Science of Gender-Bending and Transexualism, donde se hace eco de  las teorías de Ray Blanchard, un psicólogo y sexólogo canadiense (tiene también cuenta en Twitter: @BlanchardPhD). Resumiendo bastante, Blanchard plantea que hay dos tipos de transexuales (estamos hablando de transexuales de hombre a mujer). El primer tipo son los chicos afeminados que les gusta vestirse de chica, jugar a juegos “de chicas”, las relaciones sociales, etc, lo que podríamos llamar un patrón femenino. Sexualmente están interesados en hombres pero presentándose de una manera tan femenina no pueden tener éxito ni con hombres heterosexuales ni con homosexuales. A los hombres hetero no los van a atraer porque ellos son hombres y a los gays tampoco porque a los gays les suele atraer la masculinidad. Por lo tanto, si hacen la transición a mujer conseguirían atraer a los hombres heterosexuales. A estos transexuales Blanchard los llama homosexuales transexuales, porque son hombres de nacimiento atraídos a otros hombres. Dreger los llama “transkids” porque la transición empieza ya muy pronto en la vida. Es el tipo más frecuente de transexual en todo el mundo.

El segundo grupo de transexuales es un poco más controvertido y difícil de entender. A este grupo Blanchard le ha dado el nombre de Autoginefilia. Son hombres que se han presentado como hombres toda la vida, no eran femeninos de niños, se han casado, han tenido familia, pero van descubriendo que se sienten excitados sexualmente por la idea de ser una mujer. Este grupo transiciona ya en edad adulta. La palabra autoginefilia, que acuño Blanchard, quiere decir “amor a las mujeres autodirigido a uno mismo” es decir, amor de uno mismo como mujer, algo que a Dreger le parece que queda muy bien en francés: amour de soi en femme.

Bien, el caso es que esta clasificación no gustó a los transexuales porque hace demasiado énfasis en la sexualidad (hay que decir aunque sea de pasada que Blanchard no dice que la orientación sexual sea la única causa de la transición sino que da mucha importancia al ambiente) cuando ellos estaban planteando los derechos de los transgénero desde la identidad, incidiendo en que se trata de un cerebro de mujer encerrado en el cuerpo de un hombre. Sea como fuere, el caso es que primero Lynn Conway, una mujer transgénero, y luego otras personas y grupos fueron a por Bailey. Le acusaron de haber roto la confidencialidad en sus estudios, de no tener la aprobación ética para los mismos, de practicar la psicología sin licencia, de haberse acostado con mujeres trans que eran sujetos de su investigación y otras cosas. Dreger analizó todos los cargos, habló con las personas implicadas y concluyó que Bailey estaba limpio. Pero es que además prueba que los activistas lo sabían y que actuaron de manera deshonesta y manipulativa. Por probar esto estos mismos activistas fueron contra Dreger y la acusaron de derechosa, partidaria de la eugenesia y demás.

El siguiente caso que cuenta Dreger es el de Craig Palmer y Randy Thornhill por su libro A Natural History of Rape, un libro que explora las explicaciones biológicas de la violación. Básicamente lo que Palmer y Thornhill decían es que la violación no era solo un tema de poder sino que también tenía un componente sexual. Esto iba contra la teoría feminista oficial en todas partes de que la violación va de poder y por eso fueron a por ellos. En este caso les acusaron de decir que había que perdonar a los violadores porque son sus genes los que les llevan a violar y cosas de ese estilo. Según uno de su acusadores: “ThornHill y Palmer son culpables de todas las alegaciones y merecen ser colgados”. Por supuesto que Palmer y Thornhill no dicen nada de esto. De hecho Craig, que fue el que tuvo la idea de escribir el libro sacó la motivación a raíz de un suceso personal. 

Cuando Craig vivía en Arizona secuestraron y mataron a la hija de un vecino. Unos días después de aparecer el cadáver, se encontró con dos titulares contradictorios en la prensa. Uno decía: “la autopsia determina que la víctima fue sexualmente asaltada” y el otro: “todavía no se ha encontrado el motivo del crimen”. Pero es que cuando ya vivía en Maine le llama el fiscal de distrito de Arizona para preguntarle, como estaban haciendo con todos los vecinos, si había observado alguna interacción de ira entre el autor del crimen y la chica. Palmer dijo que no pero intrigado indagó la razón de la pregunta, ¿no es suficiente con argumentar que el criminal se sentía atraído sexualmente por la chica y sabía que no iba a conseguir que tuviera relaciones con él voluntariamente? El fiscal le contestó: “la defensa dice que los científicos han probado que la violación no está sexualmente motivada. Está motivada por un deseo de violencia, control y poder”. Fue esta idea para él errónea de las ciencias sociales de que la violación no tiene nada que ver con el sexo lo que le motivó a escribir el libro intentando ayudar a comprender mejor el fenómeno y por lo tanto ayudar así a las mujeres. Pero la que le cayó encima fue tremenda, la policía llegó a aconsejarle que mirara debajo de su coche a las mañanas.¡Y todo por decir que un acto que implica una erección y acaba en un orgasmo es un acto sexual y que un acto sexual tiene algo que ver con el sexo! Evidentemente, Dreger vuelve a demostrar que todas las acusaciones son falsas, pero no sólo falsas sino que, de nuevo, son mentiras interesadas y manipulaciones (sobre el tema de la violación y el sexo ya hablamos aquí).

El último caso que trata Dreger es el del antropólogo Napoleon Chagnon, famoso por haber estudiado al pueblo yanomami un pueblo bastante fiero y guerrero. Es también uno de los primeros defensores de la sociobiología y amigo del círculo de psicólogos evolucionistas de Santa Bárbara. Leyendo el libro de Dreger no he podido evitar la sensación de que todos estos casos que estamos comentando no son más que variaciones del debate de la sociobiología en el que E.O. Wilson fue atacado por todo el mundo, pero sobre todo por sus colegas Gould y Lewontin, por decir que la conducta humana tenia algo que ver con la biología. 

El caso es que Chagnon fue acusado por Patrick Tierney en su libro Darkness in El Dorado: How Scientists and Journalists Devastated the Amazon de que tanto él como el médico James Neel habían causado  una epidemia de viruela entre los yanomami, que querían experimentar a ver qué pasaba, que pagó a miembros de la tribu para que mataran a otros y otras atrocidades. La AAA (Asociación  Antropológica Americana) puso en marcha una comisión y el debate fue enorme. Dreger dedicó un año a revisar todas las acusaciones y de nuevo resultaron falsas y manipuladas.

En la última parte del libro Dreger vuelve a su activismo y se dedica a combatir a la endocrinóloga pediatra Maria New por utilizar dexametasona para prevenir los estado intersexuales debidos a la hipertrofia adrenal congénita, que es una de las causas más frecuente de estos estados intersexuales. Según Dreger este tratamiento era un tratamiento experimental no exento de riesgos y New lo había usado como si fuera un tratamiento de uso corriente y sin consentimiento informado. En este caso las instancias oficiales no le dieron la razón a Dreger. No voy a entrar en ello por razones de espacio pero es interesante que ya en esta etapa Dreger tiene un dilema moral sobre cómo hacer un activismo basado en la evidencia ya que se ve atacando ella misma a una científica sabiendo lo que han sufrido otros científicos a los que había estudiado. Curioso.

El libro de Dreger nos plantea en el fondo un interesante dilema. La postura de Dreger, y de los científicos que podemos llamar “galileicos", es que la primera obligación de la ciencia es buscar la verdad.Una justicia duradera no se puede conseguir si no sabemos lo que es real acerca del mundo. Por ejemplo, no podemos prevenir la violación si no sabemos por qué ocurre. Los científicos deben poner la verdad por encima de cualquier otra consideración, incluso cuando la evidencia nos muestra hechos que no queremos ver. Por supuesto, otros colegas de Dreger piensan que no podemos dejar que sean los científicos los que nos digan lo que es real acerca del mundo, que tenemos que dar la voz y el poder a los oprimidos y que nos digan ellos lo que es la verdad. Es el debate que mencionaba al principio entre la verdad y la justicia social. En el fondo ya lo hemos comentado otras veces: es la falacia moralista, poner “el debe ser”, la moral, por encima de “lo que es”, la realidad.

Pero hay más cosas. Una de ellas puede ser la intrigante cuestión de hasta qué punto se necesita a un fanático para combatir a otro fanático. Me explico. Es muy fácil difundir mentiras. Tenemos que darnos cuenta de que estos casos que estudia Dreger ocurrieron antes del boom de Internet. Ahora es todavía más fácil difundir acusaciones y manipulaciones. Y no es fácil combatirlas. Dreger dedicó un año y decenas de entrevistas y viajes para investigar el caso de Chagnon, por ejemplo. ¿Quién tiene tiempo para hacer esas investigaciones? Es verdad que precisamente gracias a Internet el que tenga ganas y tiempo lo puede hacer, pero ¿quién cumple ese perfil? Los activistas, a los que de forma un poco exagerada he llamado fanáticos más arriba (lo hago en el sentido de creyentes en una causa) sí están motivados para discutir y presionar pero la gente normal no. Para combatir contra ellos hace falta alguien también muy motivado…¿y no será una persona así también un creyente y un fanático?

Voy a concluir la entrada con los consejos que Dreger da a activistas y científicos. 

A los activistas: Si quieres justicia apoya la búsqueda de la verdad. Implícate en la búsqueda de la verdad. Si realmente quieres un progreso significativo y no una santurronería temporal, carpe datum, Puedes empezar con un principio, sí, pero para perseguir un principio de forma eficaz tienes que saber si la ruta lleva a ese destino. Si tienes que criticar a científicos cuyo trabajo te desafía hazlo sobre la base de la evidencia no envenenado la tierra en la que todos vivimos.

A los científicos: Nuestros prójimo, los seres humanos, no pueden permitir que nosotros (los científicos) actuemos como ganado en una granja industrial. Si nos tomamos en serio la importancia que la verdad tiene para la justicia y reconocemos las muchas fuerzas que ahora actúan contra la búsqueda del conocimiento -si realmente nos damos cuenta de que nuestro rol en la democracia no es como cualquier otro-, entonces deberíamos sentir que deberíamos hacer lo más que podamos para proteger a los demás y al público de la desinformación y la información errónea. Hacer eso significa tomar más responsabilidad para vigilarnos a nosotros mismos y a todos los demás en cuanto al rigor y la mayor objetividad, implicándonos con renovado vigor en la búsqueda del conocimiento exacto  y ponernos a nosotros en segundo lugar en esta búsqueda.

A todos: Si quieres justicia, debes trabajar por la verdad. Y si quieres trabajar por la verdad, debes hacer algo más que desear la justicia.


@pitiklinov


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sábado, 25 de febrero de 2017

Psicoterapia y cambios negativos de personalidad

Esta semana ha habido bastante revuelo con la difusión de un estudio que encuentra que la psicoterapia produce cambios negativos de personalidad, es decir, que disminuye los rasgos deseables de personalidad (extroversión, responsabilidad…) y aumenta los no deseables (neuroticismo). También aumentaría la depresión y disminuiría medidas positivas como la autoestima y la satisfacción vital. Vamos a ver lo que dice el estudio.

Aunque los rasgos de personalidad son relativamente estables, los autores plantean que la personalidad cambia a lo largo de la vida y que una de las instituciones dirigidas a realizar ese cambio es la psicoterapia que en USA vienen a realizar un 38% de los ciudadanos a lo largo de su vida. Citan estudios que efectivamente recogen que la psicoterapia produce un cambio en la personalidad y, hasta ahora, la mayoría de la investigación indica que la psicoterapia se asocia a cambios positivos (por ejemplo, más madurez) de personalidad. Hay trabajos que dicen que tanto las personas que reciben psicoterapia como las que reciben farmacoterapia tienen menos niveles de neuroticismo y más niveles de agradabilidad, apertura a la experiencia y extraversión. 

Pero todo esto es en estudios de investigación en entornos muy controlados y no se sabe lo que pasa en la vida real. Uno de los autores de este artículo, Lüdtke, encontró en 2011 que la psicoterapia se asociaba a un aumento de neuroticismo. Así que lo que los autores hacen es analizar datos longitudinales de dos muestras, una de USA y otra de Alemania, y comparar el cambio en rasgos de personalidad de individuos que han realizado psicoterapia con individuos que no han realizado psicoterapia.

El estudio alemán examina los datos de un estudio longitudinal llamado TOSCA que se inició en 2002 cuando los sujetos estaban en el último año de la educación secundaria y luego se les va valorando cada dos años. Entonces se compara a los que empiezan terapia con lo que no. Para compensar que la asignación de la terapia no es aleatoria, sino elegida voluntariamente por los individuos, utilizan una técnica estadística llamada propensity score matching (PSM). La muestra final es de 1.270 participantes, 138 que empiezan psicoterapia y 1.132 que no. Utilizan como medidas un test alemán para valorar los cinco grandes de personalidad (Big Five) y añaden otras medidas que indicarían buen ajuste psicológico que son la satisfacción vital y la autoestima. Finalmente miden también la depresión  con 15 ítems de la General Depression Scale.

Los resultados son que los que realizan psicoterapia informan de un aumento de neuroticismo y una disminución de extroversión y responsabilidad. En las medidas de ajuste psicológico ocurre lo mismo, los que hacen psicoterapia muestran más baja autoestima, más depresión y más baja satisfacción vital. Estos resultados que indican un peor ajuste psicológico de los que hacen psicoterapia está en desacuerdo con la práctica totalidad de la literatura.

El segundo estudio utiliza una muestra norteamericana de sujetos más mayores (más de 55 años) en la que se les estudia la personalidad cada 4 años. Son 5.217 participantes. Los resultados son menos marcados (tal vez debido a la edad hay menos cambio de personalidad) pero van en la misma línea que en el estudio en Alemania. La experiencia de la psicoterapia se asocia a aumento de neuroticismo y disminución de responsabilidad. De la misma manera, la psicoterapia aumenta la depresión, disminuye la satisfacción vital y aumenta el estrés crónico.

¿Cuál podría ser la explicación para estos malos resultados de la psicoterapia en el mundo real? Una primera interpretación es que la realización de una psicoterapia puede ser una marcador de un empeoramiento del desarrollo de personalidad: empezar una terapia puede ser un síntoma de un cambio a peor de la personalidad más que la causa. Pero a pesar de la terapia no mejoran. Podría ser que estos individuos hubieran empeorado incluso más de no haber realizado la psicoterapia. Harían falta más estudios para investigar esta relación causal o no.

La segunda explicación podría ser que los sujetos de los estudios observacionales son diferentes a los sujetos de los estudios controlados. En los estudios controlados hay una selección previa mientras que en el mundo real un cuarto de los sujetos abandonan la terapia. Tal vez en los estudios observacionales los individuos no mantienen la terapia el tiempo suficiente para ver los resultados positivos. La tercera explicación tendría que ver con los terapeutas. En los estudios controlados las intervenciones de los terapeutas son muy rigurosas, con manuales de actuación, etc. En el mundo real podría ser que los terapeutas no implementen bien las técnicas terapéuticas.

También hay que tener en cuenta algunas limitaciones del estudio. Por ejemplo, no hay información sobre el tiempo de duración y tipo de psicoterapia. Por otro lado, se basa en auto-informes de los cambios de personalidad y del ajuste psicológico. Por las explicaciones alternativas que detallan loa autores y las limitaciones del estudio no se puede sacar la conclusión rotunda de que la psicoterapia no funciona o tiene efectos negativos. Pero estas precauciones no invalidan el hecho de que estos dos estudios encuentran efectos negativos de la psicoterapia en el mundo real y que es necesario estudiar este cambio de personalidad y de ajuste psicológico en contextos de la vida diaria. Actualmente no existen estudios que nos aporten estos datos. 


@pitiklinov



Referencia:

Philip I Chow y cols. Therapy experience in naturalistic observational studies is associated with negative changes in personality. http://dx.doi.org/10.1016/j.jrp.2017.02.002


miércoles, 15 de febrero de 2017

Muñecas sexuales y Pedofilia

James Cantor
Se está juzgando en estas fechas en Canada a un hombre, Kenneth Harrison, de 51 años, que en 2013 encargó una muñeca sexual a un fabricante japonés.  La muñeca tiene la forma de una mujer prepuberal  de unos 130 cm y viene con ropas y otros accesorios. El paquete que la contenía se descubrió en la aduana y se informó a la policía que detuvo a Harrison y le acusó de posesión de pornografía infantil. También ha habido sucesos similares en otros países. El caso está dando lugar a un debate ético y legal interesante.

Por un lado están personas como Bill Malone, policía, o Peter Collins, psiquiatra forense que han declarado en el juicio, y dicen que la posesión de una muñeca sexual es una forma más de representar a un niño con un objetivo sexual y que, por lo tanto, cumple los criterios para ser considerado pornografía infantil. 

Por otro lado están personas como el psicólogo clínico y sexólogo James Cantor, que acepta que la definición legal de pornografía sexual anteriormente citada es aplicable a este caso pero que que hay que ir más allá de la letra de la ley. La finalidad última de la ley es proteger a los niños de cualquier daño. En otros tipos de pornografía infantil como fotografías está claro que hay un daño para los niños, pero en el caso de las muñecas sexuales no se está dañando a ningún niño. Sólo se trata de un pedazo de látex y no hay daño para nadie. No hay una persona real. No hay víctima.

Según Cantor, la ley debe actuar en caso de actos no en caso de pensamientos. Cantor se ha destacado por su defensa de la necesidad de tratar a  los pedófilos, de que puedan acudir a consulta, cosa que es imposible según la legislación de muchos países del mundo. Aunque se discute, se concibe cada vez más a la pedofilia como una orientación sexual con respecto a la edad, orientación que no es elegida por la persona. Que los pedófilos no puedan recibir ayuda sería perjudicial para la sociedad en su conjunto. Por otro lado, una parte de los pedófilos nunca actúan en contra de los niños pero se encuentran en una situación en la que tienen que renunciar a toda actividad sexual de por vida. Lo único que les queda es la masturbación y según Cantor es cruel prohibirles también esto.

La respuesta del primer bando a este planteamiento es que permitir las muñecas puede de alguna manera “normalizar” a los niños como objetos sexuales en la mente de los pedófilos y favorecer pasar al acto con niños reales. Cantor contesta que no hay ninguna evidencia de esto y que es más bien al contrario, que las muñecas pueden ayudar a los pedófilos a controlar sus urgencias y que eso supone un beneficio social. También es interesante el resultado de este juicio para otras futuras formas de pornografía como la Realidad Virtual.

No hay datos científicos para zanjar esta cuestión entre otras cosas porque no se puede casi investigar la pedofilia (Cantor es de los que más la ha estudiado). Por ello, lo que nos queda es realizar juicios de valor sin apoyo científico y el de Cantor es hacia la libertad en este tema mientras no haya datos que digan lo contrario. El juicio no ha concluido y si es declarado culpable Harrison podría ser condenado a siete años en prisión.


@pitiklinov